Esta aventura comenzó cuando a miembros muy cercanos de mi familia les diagnosticaron celiaquía. Mis padres tiene un restaurante muy conocido en Badajoz por sus solomillos, su bacalao dorado y por supuesto, su amplia carta sin gluten. A pesar de todos los productos que ofrecían para celíacos, les faltaba algo: los postres. ¡Y ahí es donde comenzó este sarao!

Crecí viendo como mi tía abuela elaboraba unos bizcochos espectaculares, rosquillas, flores fritas, repápalos... repostería tradicional, de la buena, la de toda la vida. Pero mi interés por la repostería creativa llegó a mi vida de casualidad, haciendo un brownie de chocolate para un cumpleaños (el peor brownie de la historia porque era la primera vez que elaboraba sola un dulce) y me lo pasé tan bien y disfruté tanto, que desde ese día no he parado de aprender y crecer como profesional. Por otro lado, cuando iba a trabajar al restaurante veía que la gente nos pedía postres sin gluten y teníamos poca variedad: lo típico, helados, yogures y poco más; por lo que decidí poner una solución: elaborar mis propias recetas sin gluten para La Marmita. Fué tal el éxito y la acogida que han tenido, que mis tartas han llegado hasta Vigo.

Gracias a eso, la tienda online es posible y sólo me queda pedir que me acompañes en este viaje y que lo compartas con tus seres queridos.